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Mirá la nota de " Voy de Viaje" a HNDC

21/09/18

Cuando el grupo salió de Córdoba, sabía que por delante lo esperaban 45 kilómetros en la montaña para recorrer a pie. Iban a ser tres días de trekking intenso, pasando las noches en bolsas de dormir adentro de carpas, esperando que el tiempo los acompañara y que, si la lluvia los sorprendía, fuera con tregua. Porque el agua caminando en la montaña lo es todo: si es escasa, cada gota se cotiza como oro; y si abunda en exceso, puede llegar a despertar los sentimientos más oscuros contra la madre naturaleza. De eso se trataba la odisea, de adaptarse a las circunstancias demostrando ser un viajero todoterreno.

Tal experiencia fue la que vivieron 30 personas seguidoras de Hoy no duermo en casa, el programa de televisión que este año cumplió su décimo aniversario en la pantalla local y que, para cerrar el ciclo 2017, realizó un viaje con algunos de sus televidentes y seguidores a través de los canales virtuales y redes sociales.

-¿Cómo nacen estos viajes con televidentes?

-Nuestro programa es un motivador para viajar. Estimulamos en quien nos mira y nos sigue un cambio de actitud, que pueda levantarse del sillón y hacer lo mismo que hacemos nosotros. A estos viajes con televidentes los realizamos desde hace diez años, cuando empezamos a hacer Hoy no duermo en casa. Los hacemos una vez al año, al finalizar cada ciclo.

Sobre los orígenes del programa, Matías cuenta que siendo guía de montaña conoció a Lucas, con quien trabajó en un viaje que organizó para empleados de una empresa hacia Los Gigantes. “En esa ocasión tuvimos un montón de inconvenientes: lluvia, viento, la carpa que se nos volaba. Lo que vivimos nos hizo preguntar ¿por qué no mostramos esa experiencia en televisión? Hasta ese momento no había un programa de Córdoba que mostrara lo que significaba viajar en esas condiciones de supervivencia. Los programas apuntaban a un tipo de turismo que se hace tranquilo, con estructura y servicios”, recuerda.

Lucas, que tenía experiencia como productor televisivo, se encargó de darle a esa idea un formato audiovisual, y de organizar la logística técnica necesaria para salir a la cancha. “Empezamos a hacer Hoy no duermo en casa con una sola cámara grande. El primer ciclo fue tan bueno en audiencia que decidimos hacer un segundo, pero teníamos que resolver el tema de los equipos técnicos que llevábamos, para que nos fuera fácil meternos por todos los sitios”, relata. Tras conocer a un parapentista que les enseñó la “camarita” que llevaba en sus vuelos, y luego de consultar con productores y camarógrafos, hicieron el programa con esa herramienta: fueron los primeros en utilizar la GoPro para televisión. “Gracias a esa cámara pudimos mostrarles a los cordobeses los paisajes de la provincia desde otro sitio: navegar ríos, meternos en quebradas, inspeccionar cuevas y cavernas, enseñarles rappel haciendo rappel y filmándolo”, señala.

Para hacer cada programa, viajan entre tres y cuatro personas. Cada uno carga una mochila que pesa entre 15 y 20 kilos, donde llevan carpa, bolsas de dormir, agua, comida, ropa y los equipos de filmación.

-En el programa se ve que transmiten la experiencia de viajar haciendo partícipe al televidente.

-Tratamos de mostrar todo lo que nos pasa en cada viaje: los preparativos, la llegada al lugar, cuando nos vamos a dormir, los problemas que se nos presentan, lo que cocinamos. Queremos que la complicidad que hay en el equipo la viva también aquel que nos mira por la pantalla.

 

 

El desafío esta vez fue hacer senderismo en las Sierras Grandes de Córdoba, uniendo las dos escuelas rurales al pie del cerro Champaquí: Ceferino Namuncurá y Florentino Ameghino. La meta no sólo era llegar a destino, sino también llevar árboles nativos que los alumnos plantaron con los viajeros invitados, generando conciencia ecológica.

-¿Cuáles son los destinos que más los sorprendieron?

-La caverna de San Agustín en Mendoza, donde existen lagunas subterráneas; las nacientes del río Yuspe de Córdoba, en un lugar que se conoce como Los Cajones en Los Gigantes, donde nos metimos por una grieta inmensa; el cordón del Famatina en La Rioja, donde hicimos un recorrido a pie por una huella en medio de la montaña siguiendo el trazado del antiguo cable carril de La Mejicana; y el Parque Nacional Baritú en Salta, al que para acceder caminando hay que entrar primero en territorio boliviano y después volver a pisar suelo argentino. Todos los lugares que visitamos son para la práctica del turismo de aventura.

-¿Cómo eligen a los televidentes que los acompañan en sus viajes?

-Hacemos la convocatoria a través de las redes y sorteamos entre todos nuestros seguidores. En cada viaje nos acompañan 30 personas, con quienes previamente hacemos dos reuniones a modo de briefing. Por suerte tenemos muchos seguidos y siempre queda gente con ganas de viajar. Por eso es que, en cada sorteo para un nuevo viaje, no hacemos participar al que ya fue. Es muy gracioso y a la vez nos hace sentir orgullosos que entre nuestros seguidores haya famosos como Facundo Arana, que siempre nos escribe.

-Además de viajar y mostrar paisajes con otra mirada, en cada programa hacen llegar un mensaje. ¿Esa es su filosofía?

-No somos simplemente un grupo de amigos, unos loquitos que viajamos y listo. La intención de cada edición es hacer conocer la problemática del lugar. Por ejemplo, lo que sucede con el agua y su escasez; o con el bosque nativo, para lo cual incentivamos la práctica de tareas como la reforestación. Con respecto a este tema, difundimos y nos sumamos al trabajo de personas anónimas, como el grupo de voluntarios a cargo del Proyecto de Conservación y Reforestación de las Sierras Grandes, que desde hace 20 años llevan plantados más de 70 mil árboles autóctonos. Tomar conciencia es lo que queremos transmitir cada vez que viajamos.

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